Ir al contenido
Lo que estamos aprendiendo/Servicio dominical

El gozo de Su presencia

El cojo de la puerta Hermosa, el ciego que no se calló y un Dios que nos llama a gozarnos cada día.

Miércoles 21 de octubre de 2026Lectura breveHechos 3:8
Compartir
El versículo de esta lección Y saltando, se puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando a Dios.
Hechos 3:8 · RVR1960
La prédica en video

Mira la prédica completa

Capítulos

El video se carga solo cuando le das reproducir.

¿Dios ha hecho un milagro en tu vida?

Los que creemos en Jesús no tenemos pocas historias: tenemos muchas. Problemas que parecían imposibles y que se resolvieron porque Dios metió su mano. El día del milagro nos alegramos, saltamos o, los más reservados, dijimos en voz baja: «Gloria a Ti, Señor».

Pero con el tiempo esas historias se nos van olvidando. Empezamos a pensar que quizá fue el médico, que el banco revisó nuestro historial, que nosotros hicimos las cosas bien. Y sin darnos cuenta le bajamos la intensidad al gozo. De eso trató el mensaje del domingo: el gozo de Su presencia.

El hombre de la puerta Hermosa

En Hechos 3, Pedro y Juan suben al templo a la hora de la oración, a las tres de la tarde. En la entrada, junto a la puerta llamada la Hermosa, estaba un hombre cojo de nacimiento. Todos los días lo llevaban cargando y lo sentaban ahí para pedir limosna. Esa era su rutina: no podía hacer otra cosa más que extender la mano.

Cuando vio a Pedro y a Juan, hizo lo de siempre: les pidió dinero. Ellos lo miraron fijamente y le dijeron: «Míranos». Y él los miró con ansias, esperando unas monedas. Pero ellos no traían dinero.

«Lo que tengo te doy»

Ese hombre no recibió lo que pidió. Recibió lo que no esperaba:

“No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda.”

Hechos 3:6 · RVR1960

Pedro lo tomó de la mano derecha, la misma con la que pedía limosna, y lo levantó. Al instante sus pies y tobillos recibieron fuerza. No estaba alegre porque le hubieran dado el mejor billete del día, sino porque recibió lo que Dios sabía que necesitaba más que una moneda: la libertad de caminar sin depender nunca más de nadie. Esa es la libertad que Cristo nos ha dado a todos.

¿Dónde quedó ese gozo?

“Y saltando, se puso en pie y anduvo; y entró con ellos en el templo, andando, y saltando, y alabando a Dios.”

Hechos 3:8 · RVR1960

La pregunta es para nosotros: ¿Dios ha hecho un milagro de ese tamaño en tu vida? Conocer a Cristo es lo mejor que nos ha pasado. Entonces, ¿dónde quedó ese gozo, esa alegría, ese deseo de entrar a Su casa? ¿En qué momento se perdió y qué hizo que se perdiera?

El primer día que escuchaste la voz del Señor no querías que terminara. El gozo de Su presencia debe ser permanente. Y si hoy le dices: «Señor, quiero lo mismo que el primer día», Él no se va a molestar. Nos vuelve a llenar de gozo, de propósito y de alegría.

Tu nueva vida se ve

La gente vio a un hombre feliz caminando con Pedro y Juan, y al principio no lo reconoció. Cuando lo miraron bien, se dieron cuenta de quién era:

“Y le reconocían que era el que se sentaba a pedir limosna a la puerta del templo, la Hermosa; y se llenaron de asombro y espanto por lo que le había sucedido.”

Hechos 3:10 · RVR1960

Muchas veces la gente no va a saber que cambiaste hasta que vea tu gozo. El cristianismo no se nota por lo que decimos («amén, aleluya, gloria a Dios»), sino por lo que produce la vida nueva. Por eso, preocúpate si alguien te dice: «Sigues siendo el mismo». Los milagros se notan, y el milagro de conocer a Jesús se nota.

Un ciego que no se quedó callado

En Juan 9, Jesús ve a un hombre ciego de nacimiento. Sus discípulos preguntan de quién fue la culpa, y Jesús responde que nació así para que las obras de Dios se manifestaran en él. Le pone lodo en los ojos, lo manda a lavarse al estanque de Siloé, y el hombre regresa viendo.

Los fariseos lo interrogan una y otra vez. Sus propios padres no quieren hablar, por miedo a que los expulsen de la sinagoga. Pero él no se calla:

“Si es pecador, no lo sé; una cosa sé, que habiendo yo sido ciego, ahora veo.”

Juan 9:25 · RVR1960

Le costó: lo echaron de la sinagoga. Y aquí está la pregunta del domingo: ¿hasta dónde estás dispuesto a defender a quien hizo el milagro en tu vida? ¿Cuánto estás dispuesto a soportar para que todos sepan que fue Jesús?

El peligro de quedarnos donde estamos

Los miércoles, en el Discipulado de Sabiduría, hemos visto que cuando no crecemos tendemos a retroceder en la fe. Nos quedamos en lo básico y decimos «aquí estoy bien». Pero esa zona de confort es peligrosa: pueden pasar los años sin darnos cuenta, hasta que el nombre de Jesús ya no tiene autoridad en nuestra vida.

Infografía: olvidar o recordar el milagro. Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios. Salmo 103:2.

No olvides ninguno de sus beneficios

David tenía que recordárselo a sí mismo:

“Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios.”

Salmo 103:2 · RVR1960

Podrás olvidar muchas cosas, pero jamás olvides quién hizo el milagro en tu vida. Cada vez que te acuerdes, vas a sentir una fuerza nueva y vas a decir: «Sí, vale la pena seguir adelante, porque antes era ciego y ahora veo».

Conclusión: gózate en Su presencia cada día

No lo hagas solo por siete días ni por un mes. Empieza hoy: cada mañana acuérdate de quién eras, de cómo pensabas y de cómo fue conocerlo. Como el ciego que caminó con los ojos manchados de lodo hasta el estanque y, al lavarse, por primera vez vio luz. Y cuando alguien te pregunte por qué vienes tan feliz, podrás decir: «Hace años el Señor me encontró, y no lo quiero olvidar».

Para pensar esta semana

  • ¿Qué milagro ha hecho Dios en mi vida que he ido olvidando?
  • ¿En qué momento empezó a bajar mi gozo por estar en Su presencia?
  • ¿La gente nota que soy una persona nueva, o le parece que sigo siendo el mismo?
  • ¿Hasta dónde estoy dispuesto a defender a quien hizo el milagro en mi vida?

Te esperamos el próximo domingo: 8:30 am en Huajuapan y 1:30 pm en Yolotepec.

Llévatelo · tarjeta para compartirTarjeta: El gozo de Su presencia
Guardar imagen
Sigue en persona

Te esperamos el domingo

No necesitas haber venido antes. Ven tal como eres: aquí te esperamos.

DOM1
Servicio dominical · 8:30 amHuajuapan · Yolotepec 1:30 pm
Cómo llegar
Sigue aprendiendo

Para leer despacio en la semana

Todas las entradas →
Visítanos

Te esperamos este domingo

Llega unos minutos antes: alguien te recibirá en la entrada. No necesitas conocer a nadie.

Huajuapan de León
8:30am
Cada domingo
Paseo Internacional 226Col. Militar, Huajuapan de León, Oax.
Yolotepec
1:30pm
Cada domingo
YolotepecOaxaca

Iglesia del Nazareno en la Mixteca. Una palabra que reconcilia y una familia que te espera.
hola@idnreconciliacion.com

Visítanos
Crece
Participa
Boletín mensualLo que aprendimos, una vez al mes.

La enseñanza, los versículos y lo que viene. Sin spam.

¡Gracias! Te escribiremos cada mes.

© 2026 IDN Reconciliación · Iglesia del NazarenoSitio web por ZionsoftVolver arribaAcceso para hermanos