Háblale a tu alma
El Salmo 103 empieza de una forma curiosa. David no le está hablando a la congregación, ni a un amigo, ni siquiera a Dios: le está hablando a su propia alma.
“Bendice, alma mía, a Jehová, y bendiga todo mi ser su santo nombre. Bendice, alma mía, a Jehová, y no olvides ninguno de sus beneficios.”
Salmo 103:1-2 · RVR1960
¿Quién se dice algo así a sí mismo? No el que está fuerte y todo le sale bien. Se lo dice el que se siente derrotado, el que siente que nada le funciona, que todo lo que intenta se queda a medias. Ahí, en ese momento, la sabiduría de Dios viene sobre David y él se empieza a decir: «Oye, alma mía, bendice a Jehová. No te olvides de todo lo que Dios ha hecho contigo».
Y entonces hace un recorrido: Él perdona, Él sana, Él rescata, Él corona de favores y misericordias. Repite una y otra vez una idea: Dios ha sido, simplemente, misericordioso. Sabe de qué estamos hechos.
“Como el padre se compadece de los hijos, se compadece Jehová de los que le temen. Porque él conoce nuestra condición; se acuerda de que somos polvo.”
Salmo 103:13-14 · RVR1960
¿Por qué estás aquí?
Las misericordias de Dios son nuevas cada mañana, pero el salmo dice quién las disfruta: los que le temen. Y temer a Dios empieza con una pregunta honesta: ¿por qué estás aquí? ¿Porque alguien insiste en que no faltes, o porque necesitas volver a estar a cuentas con tu Dios?
Dentro de todo lo malo que hemos vivido, nos hemos acordado de algo: que vale la pena buscar a Dios. Eso es lo que hace el salmista. Se recuerda a sí mismo lo bueno que Dios ha sido con él.
Cuida con quién te juntas
Pablo escribe 1 Corintios 15 a una iglesia que estaba empezando a dudar. Era una época de persecución muy dura: creer en Jesús podía costar la vida. Y algunos creyentes estaban diciendo que no habría resurrección de los muertos.
¿De dónde salió esa idea? De sus conversaciones. Se estaban juntando con quienes enseñaban que no hay resurrección, como los saduceos, y poco a poco esa doctrina los contaminó. Pablo lo dice en el mismo capítulo:
“No erréis; las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres.”
1 Corintios 15:33 · RVR1960
Pasa igual hoy. Tal vez creciste en una familia que te enseñó bien, pero empezaste a juntarte con quien no debías y adquiriste malos hábitos. La mayoría de lo que hacemos lo aprendemos de la gente con la que andamos. Cuida con quién te juntas, porque puede corromper lo bueno que aprendiste.

Si Cristo no resucitó…
Pablo no esquiva la pregunta. La lleva hasta el final: si no hay resurrección, entonces Cristo tampoco resucitó. Y si Cristo no resucitó, todo lo demás se cae.
“Y si Cristo no resucitó, vuestra fe es vana; aún estáis en vuestros pecados. […] Si en esta vida solamente esperamos en Cristo, somos los más dignos de conmiseración de todos los hombres.”
1 Corintios 15:17, 19 · RVR1960
Tu fe, tu bautismo, tu presencia en el servicio: nada serviría. Habríamos dejado que el mundo nos golpeara creyendo en una mentira.
¿Qué te hace cristiano?
En el mensaje recorrimos la historia de la Biblia: la creación, Adán y Eva y la promesa de que de su descendencia vendría quien pisaría la cabeza de la serpiente; Abraham y las estrellas del cielo; Jacob, que luchó hasta recibir la bendición; José en Egipto; la promesa a Judá. Conocer todo eso es valioso, pero no nos hace cristianos. Tampoco ponerle un pez al carro ni pegar un versículo en la puerta.
Lo que nos hace cristianos es sostener esta verdad cada día: que Jesús murió por nosotros, que resucitó al tercer día y que todo el que pone su confianza en Él será salvo. Por eso Pablo, después de llevar el argumento hasta el fondo, termina así:
“Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho.”
1 Corintios 15:20 · RVR1960
¿Dónde está, oh muerte, tu victoria?
A todo el mundo le da miedo morir. Pablo lo sabe, y por eso nos cuenta un secreto: no todos moriremos, pero todos seremos transformados, en un abrir y cerrar de ojos. Lo que muere será vestido de lo que no muere. Por eso puede burlarse de la muerte:
“¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? […] Mas gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo. Así que, hermanos míos amados, estad firmes y constantes, creciendo en la obra del Señor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Señor no es en vano.”
1 Corintios 15:55, 57-58 · RVR1960
Dicen que la esperanza muere al último. Pero la esperanza en Cristo no debería morir nunca. No hablamos de la esperanza de que te vaya bien o de que salgas de tus problemas, sino de tu esperanza en Él.
Lucha con tus preguntas, pero no dudes de Su voluntad
El pastor compartió algo muy personal: en las últimas semanas su familia ha despedido a seres queridos. Su papá, un hombre de fe, le llamó de madrugada con el corazón roto y una pregunta: «¿Por qué?». La respuesta fue la misma que hoy nos toca a todos: puedes luchar con Dios con tus preguntas, pero no dudes de Su voluntad, porque Su voluntad es buena.
Jesús mismo, la noche antes de la cruz, oró: «Si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú». Y la Biblia nos deja ver lo que viene:
“Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor […]. Y el que estaba sentado en el trono dijo: He aquí, yo hago nuevas todas las cosas.”
Apocalipsis 21:4-5 · RVR1960
Cristo no se quedó en la cruz ni en el sepulcro. Se levantó para demostrarte que lo que Dios dice es verdad. Tal vez hoy estás fallando en muchas cosas o algo no te está saliendo bien. Vuelve a poner tu mirada en Jesús: Él es la razón por la que todo tiene orden, futuro y eternidad.
Para pensar esta semana
- ¿Qué beneficios de Dios has olvidado últimamente? Escribe tres y díselos a tu alma.
- ¿Con quién estás hablando más estos días, y esas conversaciones fortalecen o debilitan tu fe?
- Si alguien te preguntara qué te hace cristiano, ¿qué le responderías?
- ¿Qué pregunta difícil traes delante de Dios? ¿Puedes decirle: «que se haga Tu voluntad»?
Jamás dejes morir tu esperanza en Él. Te esperamos el domingo en el servicio dominical: 8:30 am en Huajuapan y 1:30 pm en Yolotepec.